¿Porqué invertir en el Slow Fashion?

Slow Fashion

4 razones de peso para invertir en el Slow Fashion.

El Slow Fashion, término acuñado en el año 2007 por Kate Fletcher, profesora de Diseño, Moda y Sostenibilidad en “Center of Sustainable Fashion” de Londres, es una tendencia en auge de gran valor y consideración.

Este concepto de Moda Sostenible nace con la intención de promover un comercio más justo y ético de prendas para vestir. Se diferencian por ser ropajes de mayor calidad, con una historia detrás amable, leal y descifrable. Porque sí, el Slow Fashion introduce la trazabilidad de las prendas, es decir, que el consumidor conoce a ciencia cierta todos los procesos de producción del producto. Sabe quién, dónde y en qué condiciones se ha elaborado la ropa que compra.

Además, los materiales que utilizan las empresas que se suman al Slow Fashion son nobles, puros, no contaminan el medio ambiente y son reciclables.

Los valores sobre los que se asienta esta tendencia son los siguientes: la veracidad, la justicia, la consciencia, el altruismo, la delicadeza, la nobleza, el respeto… ¿Su filosofía de empresa? Ofrecer un producto, que por su delicada elaboración, debe ser tratado con amor. Se prioriza, ante todo, la calidad a la cantidad; la justicia al poder; la lentitud a la velocidad.

Invertir en el Slow Fashion es vital porque:

  • Respetan el medioambiente: el cuidado del Planeta es vital para ofrecer bienestar a la humanidad. Las empresas que nacen siguiendo el Slow Fashion son conscientes del peligro en el que nos encontramos. Hemos abusado de los recursos naturales de la Tierra, por avaricia e insatisfacción, por ganas de poder y miedo a perder. Todo esto es debido al capitalismo feroz de los últimos años. Y personas de gran nobleza y visión han decidido contrarrestar este masacre natural creando empresas con una ética sostenible impecable. No buscan la producción en masa ni a detrimento de la salud de sus empleados; todo lo contrario. No sólo utilizan un material noble y biodegradable en sus prendas, sino que además se preocupan por el bienestar de quienes confeccionan sus vestimentas. Son cuidadosos con todo. No consideran al empleado como a un robot, sino como a un auténtico humano. Como a un hijo que deben cuidar. Y eso lo extrapolan a todo lo demás.
  • Son transparentes: otro factor que los caracteriza es su transparencia. Son empresas que informan a su consumidor sobre todo lo hay detrás no sólo del producto en sí, sino de la empresa en general. Esto es sumamente importante para ellos: ya no consideran al comprador como un simple consumidor, sino como alguien que forma parte de su comunidad. No quieren mentir, ni estafar; no utilizan técnicas psicológicas para fomentar la compra innecesaria; no juegan con los deseos del ser humano. Ellos quieren ofrecer algo bello y útil que mejore su calidad de vida pero no genere dependencia ni tampoco miseria. Se acabó la codicia. Ellos buscan la armonía: que sus consumidores se encuentren en sintonía consigo mismos es fundamental para este tipo de empresas.

Slow Fashion: ¿porqué invertir en este tipo de negocios?

  • Siguen la filosofía del slow life: la velocidad vertiginosa a la que discurre la vida de la sociedad capitalista ha provocado numerosas enfermedades, suicidios y depresiones. Ha desconectado al humano de la vida misma, sumergiéndolo en una vorágine de estímulos incesantes, despertando en él deseos innecesarios; provocando una carencia existencial abismal. El Slow Fashion nace con la intención de promover un estilo de vida diferente, basado en la consciencia de cada acto, el cuidado de las palabras, el mimo hacia el producto elaborado. No buscan la producción masiva y veloz; ellos apuestan por el esmero y la atención en el proceso de confección. Respetan los tiempos de la Naturaleza, sincronizándose con la cadencia de la vida misma. Son humildes, respetuosos y pacientes. Su producto surge del amor incondicional; del deseo de ayudar; de las ganas de crear. De crear sin explotar. De esculpir arte desde la consciencia y la humanidad; desde el amor y la compasión.
  • Promueven la salud no la perfección: las empresas que surgen del Slow Fashion son muy conscientes del daño que han provocado los cánones de belleza, sobretodo en las mujeres. Se acabaron las modelos esqueléticas; los rostros perfectamente maquillados. Se apuesta por la naturalidad, la espontaneidad y la feminidad. La salud del comprador es muy importante. Sus campañas publicitarias suelen ser un apoyo para promover el cuidado personal desde el interior. Para alentar el amor propio sin egocentrismo. Sin perjuicios. Su intención es elevar el concepto de belleza a algo más universal, e incluso espiritual. La belleza nace de dentro, del amor hacia uno mismo y hacia todo lo demás. Del respeto de la vida. De las ganas de vivir esa magnífica vida. Y la salud es un pilar fundamental para el bienestar.

El Slow Fashion es, al fin y al cabo, un estilo de vida que numerosas empresas han incorporado en su día a día.  Ya no se trabaja únicamente para tener ingresos; se trabaja para ofrecer amor y contento. Ya no se trabaja en ambientes competitivos; se promueve el compañerismo. Ya no se trabaja para ser alguien; se trabaja por amor al arte. Este es el ideal de toda empresa nacida en la tendencia del Slow Fashion. Es un camino largo y escarpado, con obstáculos e imprevistos. Por ello, como consumidores, debemos estar agradecidos. Ser pacientes. Y apoyar a aquellos negocios que hacen un bien para la humanidad, y no sólo buscan el beneficio personal.

Somos una única cosa, disfrazada de mil rostros.

Apoyemonos los unos a los otros; seamos honestos y virtuosos.

Mae Knapnougel


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