Claves para ser constante en la práctica de Yoga

Constante en la práctica de Yoga

Descubre algunos consejos para ser constante en la práctica de Yoga.

Para tener “éxito” (sentir beneficios) en la práctica de Yoga, es importante ser constante. Practicar con asiduidad. Ser paciente y permitirse fallar. Es a través de la disciplina, de la paciencia y de la constancia, como se pueden sentir los efectos benignos que tiene el Yoga en el individuo.

Al principio parece duro. Insensato. Muy complicado. No se entiende del todo bien la respiración. Las posturas hacen daño. Las articulaciones se quejan. Todos los días se acumulan las agujetas.

Esto es normal. Todos los seres humanos deben pasar por esto para beneficiarse de sus efectos. Si el cuerpo duele, es porque necesita moverse. Estirarse. Hidratarse. En vez de pensar que el dolor es malo, considéralo como un aliado. Si lo sientes es por algo. Tu cuerpo, alomejor descuidado, necesita de tu atención y amor para despertar de nuevo en él salud y bienestar. Presencia y longevidad.

Ser Constante en la práctica de Yoga

Así pues, para que la constancia en la práctica sea posible, te ofrecemos estos consejos:

Crea tu espacio y hora sagrados: ya sea en un estudio como en casa, para convertir el yoga en una parte de tu estilo de vida, te invitamos a que dediques una hora y lugar sagrados para la práctica. Si es una academia, asegúrate de que el lugar sea acogedor; que cuando entras en él, te relajas y te sientes como en casa. Si decides emprender la práctica desde tu propio hogar, puedes construir un espacio especial donde ejercerte y evolucionar. Puedes colocar un altar con flores y velas, con fotografías u objetos que te inspiren, con incienso… Crea un lugar de calma y bienestar para que al pensar en la práctica, una sonrisa de paz se dibuje en tu cara. Si tienes la posibilidad, también te invitamos a considerar la hora de tu práctica como sagrada. A que ningún impedimento menor (pereza, una llamada sin importancia, compras innecesarias…) te quite esa hora divina que te concedes a ti misma.

Aléjate de las distracciones: la práctica de Yoga requiere de mucha concentración y fuerza mental. Por eso es importante evitar lugares ruidosos, con muchos objetos de por medio o con aparatos tecnológicos a mano. Cuanto menos cosas rodeen tu espacio, más fácil será enfocar tu atención en el movimiento y la respiración. Menos cosas tendrán que ver tus ojos. Menos cosas tendrán que oír tus oídos. Debes tener la voluntad de querer dedicar un tiempo a desconectar del estruendo y familiarizarte con el silencio. Los pensamientos también te distraerán. Pero debes acostumbrarte a eso. No te castigues cuando sientas que están pensando en otra cosa: sonríe y vuelve a conectar con tu respiración. Poco a poco verás como todo se apaciguará.

Constante en la práctica de Yoga y Meditación

Empieza poco a poco: si nunca has practicado Yoga o alguna disciplina deportiva durante mucho tiempo, te recomendamos que te inicies con clases de menos tiempo. 20 minutos diarios para empezar son ideales. Para que la mente acoja de forma amorosa cualquier novedad, hay que saber tratarla: a ella no le gustan mucho las cosas difíciles y largas. Empieza pues con clases cortas y fáciles. De forma gradual, a tu ritmo y sin prisa, puedes ir alargando la duración y aumentando la intensidad. Pero sólo de forma gradual; una vez sientas que tu cuerpo está preparado y tu mente dispuesta a incorporar cosas nuevas. De nada sirve generar más sufrimiento al que ya estás sintiendo. La práctica requiere de paciencia y de mucha diligencia. También prefiere la calidad a la cantidad. Siéntete libre de empezar como principiante, y disfruta del camino del debutante.

Descansa lo suficiente: aprender a descansar es otro elemento fundamental para progresar. De nada sirve practicar los siete días de la semana e ir acumulando fatiga. Eso no repara ni restaura. Concederse uno o dos días de descanso es muy acertado: puedes utilizar esos días para meditar o realizar una práctica más restaurativa. De esta forma, concedes un respiro al cuerpo y a la mente. De esta forma tu organismo se recarga y se prepara adecuadamente para las futuras sesiones. Atender los mensajes del cuerpo es determinante para evitar cualquier tipo de lesión o fractura. Si sientes que hay un día que estás muy cansado, no practiques. No te fuerces. No intentes ir dónde ese día en concreto no puedes ir. Te sorprenderá ver lo bien que rindes al día siguiente. Y recuerda que aunque a todos nos gusta rendir y ser efectivos, en la práctica de Yoga lo más importante es ser intuitivo. Saber cuándo es adecuado practicar. Saber cuándo es correcto descansar.

Estos son algunos consejos que te ayudarán a ser constante en la práctica de Yoga. También es vital utilizar props si sientes que tu cuerpo los necesita, conectar con un maestro con el que sientes paz y contento, leer libros sobre yoga para entender mejor lo que estás haciendo, compartir tus experiencias con los demás… Son muchas las formas de generar una capacidad de constancia para la práctica: todo ser humano dispone de esta habilidad. A veces, simplemente, es cuestión de recordarla.

Mae Knapnougel


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