Mindfulness: ¿qué es y cómo practicarlo a diario?

Descubre qué es el mindfulness y cómo incorporarlo en tu rutina.

Mindfulness: ¿qué es?

La palabra mindfulness está en boca de todos los coaches y profesionales de la salud. Aparece en todas las revistas femeninas, en los periódicos y en artículos científicos.

Los profesores de Yoga lo utilizan como una herramienta para despertar consciencia. Los nutricionistas lo utilizan como una práctica para conectar con sus comidas. Los grandes líderes lo practican en sus oficinas.

Todo el mundo quiere incorporarlo en su rutina.

Para que un hábito tan celebrado como este se convierta en algo natural, es importante entender realmente lo qué es, para qué sirve, los efectos que puede tener y las maneras de practicarlo a diario.

¿Qué es Mindfulness?

Mindfulness es una práctica meditativa budista. Nace en el corazón de Asia y fue traída a Europa a mediados del siglo pasado por Ticht Nat Hanh, autor de más de 20 libros sobre bienestar, salud y espiritualidad.

La práctica es muy sencilla: enfocar nuestra atención plena en una tarea. Puede ser en la respiración, puede ser en el acto de caminar, cocinar, comer, lavar los platos, hablar, escribir, dibujar, cantar, tejer, e incluso navegar por una red social...

Por su versatilidad, por su aplicación en cualquier lugar y a cualquier hora del día, el mindfulness es toda una maravilla. Es una herramienta polifacética, sencilla y muy nutritiva. A través del enfoque de nuestra mente y todos nuestros sentidos en el momento presente, logramos experimentar la calma y tranquilidad que residen en el no pensar en otro lugar.

Pensar es una herramienta indispensable para vivir en la sociedad occidental. El mindfulness nos enseña a utilizar los pensamientos para ser efectivos y no distraernos. Nos enseña a domesticar la mente para utilizar su energía correctamente.

¿Cuáles son los beneficios del Mindfulness?

Los Beneficios del Mindfulness

Cada día salen nuevos estudios científicos hablando sobre los maravillosos beneficios del mindfulness en el cuerpo, la mente y las emociones:

  • calma la mente, a través de la activación del sistema nervioso parasimpático,
  • equilibra las emociones, a través de la respiración,
  • rejuvenece las neuronas del cerebro,
  • mejora la conciliación del sueño,
  • mejora la memoria y concentración,
  • puede facilitar la digestión (en caso de practicar el mindfuleating),
  • disipa los estados depresivos, a través de la práctica del agradecimiento,
  • desarrolla el amor incondicional, la compasión y el perdón,
  • nos conecta de forma más íntima y auténtica con las personas que nos rodean,
  • mejora las relaciones interpersonales,
  • armoniza el cuerpo con la mente y las emociones…

El mindfulness es una práctica que puede traer efectos positivos en cualquier área de la vida. A través del foco mental, del ejercicio de la atención plena y la gratitud, esta herramienta es perfecta para vivir una vida llena de significado y sabiduría, de bienestar y calma interior.

Tips para aplicarlo en el día a día.

Como hemos dicho anteriormente, el mindfulness se puede aplicar en todas las tareas del día. Cuando se está completamente enfocado, con la mente y el cuerpo completamente armonizados, el poder transformador del mindfulness despliega todo su esplendor: cualquier cosa se torna bella y sagrada. Cualquier momento es fuente de puro agradecimiento.

Puedes realizar tres respiraciones conscientes, y lavarte los dientes sin pensar en nada más. Puedes hacerlo maquillándote. Siendo consciente de cada gesto, dibujando tu rostro con amabilidad y suavidad.

Puedes practicar mindfulness al vestirte, sintiendo las texturas de las diferentes prendas envolviendo tu cuerpo. Lo puedes hacer al caminar hacia el trabajo, siendo consciente de toda la planta del pie con cada pisada…

Lo más importante, a la hora de incorporar este nuevo hábito, es que lo hagas poco a poco. Uno detrás de otro. Puedes empezar con la práctica de mindfulness a la hora de lavar los platos. Repítela a diario. Cuando sientas que ya forma parte de ti, entonces puedes incorporar una nueva tarea. Dedica el tiempo y el espacio necesarios para convertir cada micro hábito en un pequeño milagro. Haz que cada gesto se torne tan natural y fluido como el acto de respirar (incluso este acto puede practicarse con consciencia y atención plena).

Todo proceso requiere de tiempo y un poquito de esfuerzo. Lo importante es que generes hábitos tan sumamente fáciles y pequeños que lo complicado sea no hacerlos.

Mae Knapnougel


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